Leyenda del Conde Salomón

Aunque en tiempos antiguos se puso en duda la existencia del conde Salomón de Cerdanya, llegándose a decir que en realidad era el Salomón de la Historia Sagrada, lo cierto es que existe suficiente constancia documental para afirmar su existencia. Los mismos Gesta Comitum Barcinonensium mencionan a este conde e, incluso, hacen referencia a su pertenencia étnica: “Salomone nacione gallicum” (MH. col.538), a pesar de su nombre de tradición judío-bizantina.

De hecho, entre los más antiguos condes de Cerdanya, es quizás de lo que hay más constancia documental (…).

Los condes de esta época aparecen como caudillos, guerreros y sobre todo, ejerciendo la justicia pública. Así, un año antes de la expedición a Córdoba, en 862, tuvo lugar en All (in vico Alle) un juicio “in ipso mallo publico”, presidido por el conde (Martí Santjaume, 1928, p.467). El “mall” era, entre cuyos antiguos pueblos germánicos son los herederos nuestros primeros condes locales, la asamblea formada por los hombres libres y con derecho a llevar armas, presidida por el caudillo (Rovira y Virgili, 1922-1934, vol. II, p.242).

En este juicio, un hombre llamado Witiscle, sobrino de Ailó, hijo del conde Asnar Galí, se quejó de que un hombre llamado Sennane quería tener derechos sobre la "villa" Sedret (valle del río Querol). Sennane decía que tenía la villa por beneficio de su señor, el conde Salomón (“por beneficio de seniori meo”). Witiscle afirmaba, por el contrario, que Ailó le dio la villa con su iglesia de San Martín (“domum Sancti Martini”) y que después el conde Sunifred se la tomó y cedió en beneficio a Isarn ilegalmente (“absque legis hordine”). Los jueces, escuchadas las partes, dieron la razón a Witiscle. Finalmente, el arcipreste Protasio, probablemente el fundador de Eixalda i Cuixà, escribió el documento. Este acaba con una refrencia a la alegría con la que Witiscle recibió la justicia condal (“congaudeat se ipse Witisclus in nostro yudicio su iusticia recepisse”) (…).

De Salomó no sabemos dónde nació ni dónde murió, pero su personalidad queda suficientemente perfilada como personaje pro-franco, pero al mismo tiempo prudente y espabilado, que supo mantenerse junto al sol que más calentaba en cada momento . Gobernó Cerdanya como mónim desde el 862 al 868. R. de Abadal (1983, p.30) afirma que Salomón debió de gobernar Cerdanya desde la muerte de Sunifred, es decir, hacia el 848. Pero, el hecho es que la actuación de Salomó sólo consta documentalmente a partir del citado año 862, cuando aparece presidiendo el juicio de All.

[Extracto del libro “Los olvidados Condes de Cerdanya (798-1.117)” de Joan Blasi i Solsona (1999. pp 85 a 89)].

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